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Maquiavelismo y conducta sexual

En el número de febrero de 2015 de la prestigiosa revista Personality and Individual Differences se publicará el estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Lancashire (Reino Unido), en el que se trató de analizar qué influencia tenía la personalidad maquiavélica sobre tres áreas bien definidas de la conducta sexual.

Personality and Individual Differences

Portada de la revista “Personality and Individual Differences”

El maquiavelismo, como rasgo de personalidad, se puede definir como un estilo de comportamiento social caracterizado por la manipulación y la motivación de explotar a los demás con la finalidad de obtener determinados beneficios o ventajas (Christie & Geis, 1970). Se trata de un estilo de conducta caracterizado por la astucia, la hipocresía y la mentira, todo ello subordinado y justificado para obtener un fin último.

Por tanto, lo que Gayle Brewer & Loren Abell, autores del estudio, se preguntaban era hasta qué punto las personas que puntuaban alto en maquiavelismo estaban dispuestos a utilizar la conducta sexual para manipular al otro con objeto de obtener una ventaja o beneficio.

Reclutaron un grupo de 90 hombres y 192 mujeres de edades comprendidas entre 18 y 81 años (edad media de 25.82 años) y les aplicaron el Mach IV de Christie & Geis (1970), un cuestionario compuesto por 21 ítems que reflejan diferentes sentencias extraídas de la obra política de Maquiavelo (el fin justifica los medios o la ética es menos importante que la eficacia) y que a lo largo de los años se ha venido utilizando para medir lo que ha venido a considerarse un rasgo de personalidad más: el maquiavelismo.

Retrato de Nicolas Maquiavelo

Retrato de Nicolas Maquiavelo

En referencia a la conducta sexual, se utilizaron tres cuestionarios: el Cuestionario YSEX de Meston & Buss (2007) que evalúa las razones por las que se está dispuesto a tener sexo. Este cuestionario se elaboró a partir de las respuestas de una muestra de personas a las que se pidió que indicaran las razones por las cuáles ella o alguien conocido había mantenido relaciones sexuales.

Un segundo instrumento, la Escala de Intenciones de Infidelidad (Janes, Olderbak & Figueredo, 2011), que está compuesta por 7 ítems que evalúan con que intensidad se tiene el deseo de mantener una relación fuera de la pareja. Por ejemplo: Hasta posibilidades hay de que usted sea infiel a su pareja si supiera que no le iban a descubrir.

Se aplicó también un tercer instrumento, la Escala Sexual de Engaños de Marelich et al (2008). Se trata de una medida utilizada para evaluar los engaños sexuales en las relaciones íntimas, centrándose en las mentiras y engaños que se realizan con la finalidad de tener relaciones sexuales con la pareja actual o futura. De acuerdo con la Teoría del Intercambio Social de Thibaut & Kelley (1959), los engaños en los contexto sexuales se utilizan para obtener o mantener cierto recursos. En unos casos, las recompensas son sexuales (por ejemplo, un miembro miente deliberadamente para mantener una relación sexual con otra persona). Del mismo modo, el engaño puede venir dado por el hecho de que se utiliza la intimidad sexual como un coste por mantener un recurso (por ejemplo, mantener relaciones sexuales para mantener la relación de pareja). El instrumento consta de 15 ítems de respuesta forzada dicotómica. Se incluyen tres escalas que reflejan tres tipo de mentiras o engaños:

  • mentiras descaradas: el uso del engaño para tener acceso a relaciones sexuales.
  • mentiras autosirvientes: utilizar el sexo como una forma de obtener ciertos recursos materiales o de compañía.
  • mentiras para evitar la confrontación: se utiliza el sexo para evitar conflictos.

Los resultados más significativos o relevantes del estudio fueron los siguientes. Los participantes que puntuaban alto en maquiavelismo se mostraban más propensos también a mantener relaciones sexuales por razones físicas, alcanzar un objetivo o por inseguridad. En concreto, las personas maquiavélicas de ambos sexos puntuaban más alto en los siguientes motivos para tener sexo: reducir su estrés, buscar nuevas experiencias, obtener recursos, mejorar el estatus social, por venganza, para utilizar a esa persona, para mejorar su autoestima, por obligación o presión o para mantener/preservar la relación de pareja.

Además el maquiavelismo era un predictor significativo de cada una de las tres formas de engaño evaluadas por la Escala Sexual de Engaño y también predecía la intención de involucrarse en una infidelidad.

También es de destacar el hecho de que no se encontraron diferencias significativas en ninguno de estos resultados entre hombres y mujeres.

El maquiavelismo o inteligencia maquiavélica, está relacionado con las habilidades sociales y la asertividad, del mismo modo que lo está los estilos sociales inhibido y agresivo, en tanto que son estilos de interacción social. El estilo social agresivo, es disfuncional porque conduce al aislamiento social y normalmente no permite obtener los objetivos perseguidos con dicha conducta, al no respetar los derechos y necesidades del interlocutor e imponiendo sin miramientos y de forma poco habilidosa opiniones y posturas sobre un determinado tema. En este sentido, se presupone, que el estilo agresivo tiene en su base el desconomiento y la falta de pericia acerca de temas como la empatía y las habilidades sociales en general.

Es importante diferenciar este estilo del maquiavélico ya que este si es adaptativo en cuanto a que permite mantener la consecución de objetivos, aún cuando no se respeten los derechos de los demás. El estilo maquiavélico en si es socialmente habilidoso, pero no es asertivo, por cuando no es respetuoso con los demás, y se asocia con rasgos de personalidad antisocial: se utilizan las relaciones sociales no por su valor intrinseco como uno de los principales refuerzos naturales, sino como una vía para obtener otros objetivos, recursos o ventajeas. Desde un punto de vista evolutivo, algunos autores consideran la inteligencia maquiavélica como el estilo de conducta social más adaptativa, en cuanto a que es el que se impone sobre los demás. Sin embargo, desde un punto de vista sociológico, este tipo de estilo de conducta contribuye al desmoronamiento de la sociedad, ya que con él se persigue el beneficio propio y no el común.

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