Consumo de café y salud mental: ¿puede influir en el envejecimiento?

En la práctica clínica es frecuente observar un consumo elevado de café en pacientes con esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión grave. Habitualmente se abordan desde sus efectos sobre el sueño, la ansiedad o la activación fisiológica. Sin embargo, un trabajo reciente publicado en BMJ Mental Health introduce una perspectiva distinta: la posible relación entre el consumo moderado de café y el envejecimiento biológico celular, medido a través de la longitud de los telómeros.

Café, longitud de telómeros en pacientes con problemas psicológicos graves
Café, longitud de telómeros en pacientes con problemas psicológicos graves

Qué son los telómeros y por qué importan en psicología clínica

Los telómeros son secuencias repetitivas de ADN que protegen los extremos de los cromosomas. Se acortan progresivamente con la edad y con la exposición a estrés oxidativo e inflamación crónica.
En pacientes con trastornos mentales graves, numerosos estudios han descrito telómeros más cortos, lo que sugiere un envejecimiento biológico acelerado, parcialmente independiente de la edad cronológica.

Desde un punto de vista clínico, este hallazgo conecta la psicopatología con procesos somáticos relevantes: enfermedad cardiovascular, deterioro metabólico y menor esperanza de vida.

El estudio: café y longitud telomérica en trastornos mentales graves

Un estudio transversal realizado en Noruega con 436 pacientes diagnosticados de esquizofrenia y trastornos afectivos graves analizó la relación entre consumo de café y longitud telomérica leucocitaria.

Resultados clave

  • Se observó una relación en forma de J invertida.
  • El mayor beneficio apareció en quienes consumían 3–4 tazas diarias.
  • Superar esa cantidad se asoció con un descenso progresivo de la longitud telomérica.
  • Los pacientes que consumían café dentro del rango recomendado mostraron telómeros equivalentes a una edad biológica aproximadamente 5 años menor que los no consumidores, tras ajustar por edad, sexo, medicación y tabaquismo.

Estos efectos fueron consistentes tanto en hombres como en mujeres, y no dependieron del diagnóstico específico.

Posibles mecanismos biológicos implicados

El efecto observado no parece casual. El café contiene múltiples compuestos bioactivos con interés clínico:

  • Polifenoles como el ácido clorogénico.
  • Sustancias con acción antioxidante y antiinflamatoria.
  • Activación de rutas celulares relacionadas con la protección frente al daño oxidativo.

Estas vías son especialmente relevantes en pacientes con trastornos mentales graves, donde la inflamación sistémica y el estrés oxidativo están ampliamente documentados.
No obstante, dosis elevadas de cafeína podrían invertir este efecto, favoreciendo la producción de radicales libres y el deterioro celular.

s datos permite un abordaje menos simplista y más ajustado a la evidencia.

El consumo moderado de café se asoció con telómeros más largos, equivalentes a una edad biológica aproximadamente cinco años menor en pacientes con trastornos mentales graves.

Prevalencia global del con

Los estudios disponibles indican que entre el 70 % y el 85 % de las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves consumen café de forma regular. Esta cifra es comparable, e incluso ligeramente superior, a la observada en grandes cohortes poblacionales, pero con una intensidad de consumo mayor.

En la cohorte noruega TOP, analizada recientemente, el 89,9 % de los pacientes consumía café, y más del 55 % ingería 3 o más tazas diarias, situándose muchos por encima del consumo medio poblacional.

Diferencias según diagnóstico

La prevalencia y la cantidad consumida varían por diagnóstico:

  • Esquizofrenia y trastornos del espectro psicótico
    • Consumo regular: ≈80–90 %
    • Mayor proporción de consumo elevado (≥5 tazas/día).
  • Trastornos afectivos graves (bipolar y depresión psicótica)
    • Consumo regular: ≈70–85 %
    • Generalmente menor que en esquizofrenia, pero superior a controles sanos.

Estas diferencias han sido replicadas en estudios comparativos con población general, donde los pacientes con esquizofrenia muestran las tasas más altas de consumo de cafeína

Limitaciones del artículo

El consumo de café se evaluó mediante autoinforme.

  • No se diferenciaron tipos de café ni otras fuentes de cafeína.
  • El diseño es transversal, por lo que no permite establecer causalidad.

Por tanto, los resultados deben interpretarse con prudencia, aunque abren una línea de investigación prometedora.

Conclusión clínica

El consumo de café, dentro de límites moderados, podría asociarse a un menor envejecimiento celular en personas con trastornos mentales graves. Este hallazgo refuerza la importancia de considerar los hábitos cotidianos como parte del abordaje integral de la salud mental, sin perder de vista los riesgos del exceso.

Referencia del artículo base

Mlakar V, Di Forti M, Halff EF, Srivastava DP, Akkouh I, Djurovic S, et al. Coffee intake is associated with telomere length in severe mental disorders. BMJ Mental Health. 2025;28:e301700. https://doi.org/10.1136/bmjment-2025-301700

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