Un estudio reciente (Nature, 2025) identificó cinco grandes agrupaciones genéticas que capturan la mayor parte del riesgo hereditario compartido entre 14 trastornos psiquiátricos. Estos factores genéticos cruzan los límites de los diagnósticos clínicos tradicionales, sugiriendo patrones biológicos comunes que pueden ayudar a entender por qué muchas personas presentan más de un trastorno.
El modelo biopsicosocial concibe la psicopatología como el resultado de la interacción entre vulnerabilidades biológicas, factores psicológicos y contextos sociales. La genética influye en la sensibilidad a ciertos patrones de procesamiento de la información, reactividad emocional, aprendizaje del miedo y control inhibitorio. Sin embargo, estas predisposiciones solo se transforman en trastornos cuando confluyen experiencias vitales, esquemas cognitivos y condiciones ambientales específicas.
Los modelos transdiagnósticos amplían esta perspectiva. En lugar de asumir categorías rígidas, proponen que distintos trastornos comparten procesos psicológicos y neurobiológicos comunes, como la rumiación, la intolerancia a la incertidumbre, la sensibilidad a la amenaza o los déficits en regulación emocional. Los nuevos datos genómicos refuerzan esta visión: la arquitectura hereditaria de la psicopatología no se organiza en síndromes aislados, sino en grupos de riesgo compartido.
La elevada comorbilidad entre trastornos mentales ha cuestionado durante décadas la validez de los sistemas diagnósticos categoriales. Un estudio reciente del Psychiatric Genomics Consortium, basado en modelos de ecuaciones estructurales genómicas, demuestra que la mayor parte de la carga genética de 14 trastornos psiquiátricos se organiza en cinco factores latentes. Estos factores reflejan dimensiones amplias de vulnerabilidad psicológica que atraviesan los diagnósticos tradicionales y aportan una base empírica sólida para los enfoques transdiagnósticos contemporáneos.
Los análisis de correlación genética (LDSC) y de modelado estructural genómico muestran que la mayoría de los trastornos psiquiátricos presentan correlaciones genéticas positivas, tanto a nivel global como regional. En promedio, alrededor del 66 % de la varianza genética de cada trastorno queda explicada por factores compartidos, mientras que la varianza estrictamente específica es limitada en muchos diagnósticos.
Los 5 factores genéticos latentes identificados mediante Genomic Structural Equation Modelling (Genomic SEM), el modelo de cinco factores mostró el mejor ajuste estadístico (CFI = 0.971; SRMR = 0.063) son los siguientes:
1. Trastornos compulsivos
Este grupo se caracteriza por conductas repetitivas y persistentes que resultan difíciles de controlar. Incluye:
- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
- Anorexia nerviosa
- Síndrome de Tourette (en menor medida)
Las variantes genéticas en este factor están relacionadas con circuitos cerebrales implicados en la regulación de rutinas, hábitos y auto-control.
Características clínicas comunes:
- Conductas repetitivas difíciles de inhibir.
- Alto control cognitivo acompañado de rigidez comportamental.
- Evitación negativa como mecanismo regulador.
Constructos transdiagnósticos relevantes:
- Necesidad de certeza y control.
- Intolerancia al error.
- Creencias infladas sobre responsabilidad y amenaza.
- Déficits en flexibilidad cognitiva.
Estos procesos cognitivos y metacognitivos pueden ser modulados por variantes genéticas que afectan circuitos fronto-estriatales implicados en el hábito y el control ejecutivo.
2. Esquizofrenia y trastorno bipolar
Estas dos condiciones forman un polo genético bien definido. Comparten muchos de los mismos riesgos hereditarios, más que con otros trastornos del análisis. Ambos implican:
- Alteraciones en la percepción, pensamiento y afecto
- Rasgos cognitivos que pueden solaparse
- Un alto grado de correlación en variantes genéticas
Este factor sugiere que, a nivel biológico, esquizofrenia y bipolaridad tienen más similitudes genéticas entre sí que con otros trastornos clínicos habituales.
Características clínicas comunes:
- Alteraciones del pensamiento, percepción y afectividad.
- Episodios que combinan síntomas psicóticos, desregulación afectiva y deterioro funcional.
Constructos transdiagnósticos relevantes:
- Disrupciones en integración de información y realidad interna.
- Vulnerabilidad a oscilaciones intensas del estado de ánimo.
- Alteraciones en redes de conectividad cerebral asociadas a procesos de coherencia narrativa y estabilidad emocional.
Este perfil genético sugiere que muchos síntomas compartidos no son coincidencias clínicas, sino manifestaciones fenotípicas de un mismo sustrato biológico.
3. Trastornos del desarrollo neurológico
Incluye condiciones que aparecen temprano en la vida y están asociadas con la organización del desarrollo cerebral y funciones cognitivas. Los principales trastornos en este grupo son:
- Autismo (trastorno del espectro autista)
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
En algunos análisis también se observa cierta intersección con el síndrome de Tourette, reflejando rutas biológicas compartidas durante el desarrollo.
Características clínicas comunes:
- Alteraciones tempranas en funciones ejecutivas, atención y comunicación.
- Patrones atípicos de aprendizaje socioemocional.
Constructos transdiagnósticos relevantes:
- Déficits en regulación atencional.
- Dificultades en procesamiento social.
- Alteraciones en sensibilidad a recompensas y contingencias.
Los hallazgos sugieren que variantes genéticas que afectan al neurodesarrollo temprano pueden dar lugar a perfiles clínicos heterogéneos que comparten mecanismos subyacentes.
4. Trastornos internalizantes
Este factor agrupa enfermedades caracterizadas principalmente por afectos negativos internos, como tristeza, ansiedad y respuestas exageradas al estrés. Las condiciones incluidas son:
- Trastorno depresivo mayor
- Trastornos de ansiedad
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Estos trastornos muestran un alto grado de solapamiento genético, lo que indica que comparten muchos de los mismos mecanismos de riesgo. Este factor explica una proporción muy elevada de la varianza genética de estos diagnósticos y muestra una fuerte relación con el p-factor general. Funcionalmente, se asocia con enriquecimiento en células gliales y oligodendrocitos, lo que apunta a mecanismos neurobiológicos distintos a los del factor SB
Características clínicas comunes:
- Afecto negativo persistente.
- Sesgos cognitivos hacia la amenaza, el fracaso o la pérdida.
- Alta reactividad fisiológica al estrés.
Constructos transdiagnósticos relevantes:
- Rumiación negativa.
- Intolerancia a la incertidumbre.
- Sesgo atencional hacia señales de peligro.
- Desregulación emocional y evitación experiencial.
La fuerte correlación genética explica por qué las comorbilidades entre ansiedad y depresión son tan frecuentes.
5. Trastornos por uso de sustancias
Este grupo recoge aquellas condiciones en las que la compulsión al consumo y la dependencia tienen una base genética común. Abarca:
- Dependencia de alcohol
- Dependencia de nicotina
- Uso problemático de cannabis
- Trastorno por uso de opioides
- (carga secundaria: TDAH)
Las variantes asociadas a este factor se diferencian de otros grupos, reflejando vías genéticas implicadas en recompensa, control del impulso y respuesta motivacional. Aunque comparte correlación genética moderada con el factor internalizante (rg ≈ 0.60), mantiene una identidad propia sustentada por loci específicos vinculados a metabolismos y receptores de sustancias concretas
Características clínicas comunes:
- Búsqueda reiterada de recompensa a pesar del daño.
- Reducción del autocontrol y sensibilización del sistema motivacional.
Constructos transdiagnósticos relevantes:
- Impulsividad y urgencia negativa.
- Déficits en toma de decisiones.
- Sensibilidad aumentada a refuerzo inmediato.
- Dificultades en regulación emocional.
Las variantes involucradas afectan circuitos dopaminérgicos y prefrontales que regulan la motivación y el control inhibitorio.
Los cinco factores genéticos apuntan a la existencia de procesos psicológicos compartidos que explican la expresión fenotípica de distintas patologías. Estos procesos, modulados por experiencias tempranas, aprendizaje emocional y factores sociales, actúan como mecanismos proximales entre los genes y la conducta clínica.
La investigación genética reciente refuerza una visión integradora de la psicopatología. En lugar de entidades aisladas, encontramos conjuntos de mecanismos compartidos que atraviesan diagnósticos tradicionales. Esta perspectiva favorece intervenciones más coherentes con los procesos reales que mantienen el malestar psicológico y contribuye a un enfoque clínico más preciso, humano y eficaz.
El estudio
- Psychiatric Genomics Consortium Cross-Disorder Group. Mapping the genetic landscape across 14 psychiatric disorders. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-025-09820-3



