Eficacia de la terapia cognitivo-conductual para la depresión en presencia de ideación suicida

Mujer con libro melancólica

En un reciente artículo publicado en la revista española International Journal of Clinical and Health Psychology, investigadores del Centro de Tratamiento e Investigación de la Salud Mental de la Universidad Ruhr de Bochumv (Alemania), analizan si presencia de ideación suicida al principio del tratamiento, se asocia con una menor eficacia de la terapia cognitivo-conductual de la depresión.

La ideación suicida y los intentos autolíticos tienen una prevalencia importante en el trastorno de estrés postraumático, en el trastorno por consumo de sustancia y en la depresión unipolar. La presencia de ideación suicida se asocia a una mayor gravedad de la depresión y una mayor grado de afección en el día a día de los pacientes, y constituye un factor de riesgo para el suicidio consumado.

Existen estudios previos que indican que la terapia cognitivo-conductual para la depresión es poco eficaz sobre la ideación suicida y que se requiere un tipo de intervención específica, y de hecho existe.

A pesar de la relevancia del tema no existen trabajos que analicen claramente si la presencia de ideación suicida junto a depresión al inicio de la intervención, se asocia a una menor eficacia de la terapia cognitivo-conductual.

En el estudio de von Brachel participaron 475 pacientes ambulatorios deprimidos (edad: M=39,9 años; DT=11,71; 60,2% mujeres) y se les realizó una evaluación previa al tratamiento y otra una vez que había finalizado este. La ideación suicida previa al tratamiento, medida con el ítem “suicidio” del Inventario de Depresión de Beck II (BDI-II), fue analizada para ver su capacidad predictiva sobre la eficacia de la terapia, controlando el efecto de otras variables relevanes como eran la edad, el género, el número de sesiones de terapia recibidas por la persona, así como la gravedad de la depresión que tenía antes de comenzar el tratamiento.

Los resultados de la regresión jerárquica revelaron que la edad, el género, el número de sesiones de terapia recibidas y la gravedad de la depresión al inicio del estudio permitían explicar el 25% de la varianza de las puntuaciones del BDI después del tratamiento. Si se añadía la variable “ideación suicida”, el porcentaje de varianza explicado aumentaba sólo un 2%, hasta el 27%, siendo dicho incremento significativo. Se puede decir que las variables edad y número de sesiones mejoraron su capacidad predictiva, pero la variable severidad inicial de la depresión, la vio disminuida. La tendencia iba en la dirección de que la eficacia de la terapia era menor en pacientes con puntuación inicial más alta en el BDI-II, en pacientes con ideación suicida, en pacientes que recibian un mayor número de sesiones y en pacientes de mayor edad.

Antes de recibir terapia, el 41% de la muestra tenía ideación suicida, y tras la terapia, dicho porcentaje se reducía al 29.9% (reducción del 11.1%). A su vez, referido a la gravedad de la depresión, al inicio de la terapia la media en el BDI-II era de 20.72 DT=8.87 (que se interpreta como depresión moderada) y tras la terapia de 10.71 DT=10.05 (ausencia de depresión).

Los autores concluyen su artículo afirmando que la ideación suicida agregó solo una pequeña variación incremental a la predicción prospectiva de la gravedad de la depresión posterior al tratamiento. Esto se interpreta como que los pacientes deprimidos con ideación suicida obtienen casi el mismo beneficio de la terapia cognitivo-conductual que los pacientes deprimidos sin ideación suicida. Los autores consideran que este es un resultado alentador desde un punto de vista clínico.

La principal limitación del estudio es que se evalua la ideación suicida con un sólo ítem, a pesar de que existe una Escala de Desesperanza de Beck, que es el instrumento habitualmente utilizado para evaluar la ideación suicida.

De acuerdo con nuestra experiencia, resulta contradictorio que un mayor número de sesiones de terapia se asocie con peores resultados de la terapia, cuando lo habitual es que la implicación en la terapia se asocie a un mayor número de sesiones que se reciben y dicha mayor implicación en la terapia envidentemente se asocia a mejores resultados de esta. En el estudio no se detalla el protocolo de tratamiento seguido, que aunque está bastante estandarizado, admite importantes variaciones.

Artículo disponible en acceso libre aquí:

von Brachel, R.; Teismann, T.; Feider, L. & Margraf, J. (2018). Suicide ideation as a predictor of treatment outcomes in cognitive-behavioral therapy for unipolar mood disorders. International Journal of Clinical and Health Psychology, En prensa.

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